Semana 3

La tercera semana me la salté un poco a la torera. Lo único que hice fue un entrenamiento de piernas y estiramientos, muchos estiramientos, para poder estar decente el domingo en la volta a peu, en la que, como ya conté, me lesioné.

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Semana 2

La semana 2 ha sido muy muy muy floja. Empecé con el entrenamiento que me tocaba (30′) + 20′ de brazos. Poco a poco voy cogiendo fuerzas y ganas de seguir.

El segundo día tocaba correr 6km pero como mi rodilla ya sabemos como está, los hice andando.

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Todo muy bien hasta el kilómetro 5, que la rodilla empezó a manifestarse. Venga, va… ¿andando también? Pues sí. Eso sí, hice el kilómetro que me faltaba, burrica que es una, porque el resto de entrenamientos no los pude hacer. Dolor intenso nunca ha sido, seamos sinceros, pero el suficiente como para parar y que la cosa no vaya a más.

Y ayer tuve, por fin, la cita con mi fisio. Iba un poco cagada. ¿Y si me toca parar un mes? ¿Y si me toca hacerme plantillas? ¿Y si es más grave de lo que pienso? Al final, después de un buen rato sufriendo del daño que me hacía (ahora tengo tres moraos a lo largo del muslo), me dijo que el problema no es en sí la rodilla, sino que he perdido masa muscular en la(s) pierna(s) y eso ha derivado en la rodilla. Vamos, que me ponga a hacer sentadillas y lunges como  una loca para fortalecer.

Ayer y hoy me los tengo que tomar de descanso por prescripción suya, pero mañana ya puedo empezar.

Por otra parte, esta semana es la famosa Volta a Peu. Tenemos los dorsales. Son 8kms. No-sé-qué-hacer. Me apetece mucho mucho mucho. La hice hace muuuuuuchos años y me apetece repetir. Sentía que este era el año, pero no se si voy a estar en condiciones. De aquí al domingo decidiré.

Semana 1

Como prometí, aquí estoy, para hablar de mi primera semana de vuelta a las rutinas.

Cuando me planteé retomar en serio, deverdaddelagüena, estavezsíquesíyaverás, quería hacerlo con un programa que me obligara a hacer lo que toque, que me lo organizara solo porque últimamente estoy tan vaga que con proponérmelo no sirve, necesito que esté marcado en la agenda de antemano, así que fui a lo fácil: abrí N+TC* y seleccioné el programa “Estilízate”. Son 4 semanas en los que te mueves 5 días con días de descanso alterno.

El primer día fue más o menos bien. No pude hacer todos los ejercicios porque, como ya dije, he perdido la forma y porque mi rodilla no me lo permitía. Pero no hizo que parara. ¿No puedo hacerlo? Pues hago algo parecido que sí que pueda.

El segundo era carrera continua de 5kms en los que fui prudente y lo dejamos en andar y correr. El domingo era el Ekiden y tenía que guardar fuerzas para mi relevo.

El tercer entrenamiento me lo salté a la torera. Tocaba el sábado y lo sacrifiqué por un par de paseos.

El domingo también tocaba entrene, era carrera rápida de 5kms, justo lo que iba a correr yo en mi relevo. Genial. O no. Realmente fue una caca. El día acompañaba, me sentía bien, tranquila, a gusto, un poco nerviosa, pero con un poco de miedo por la rodilla. Cuando recogí el tatsuki** me emocioné tanto que empecé a correr demasiado deprisa y tuve que bajar ritmo. Los dos primeros kilómetros bien, luego empezó a molestar la dichosa rodilla y ya tuve que alternar correr con andar. Aún así la terminé y con un tiempo decente. De todas maneras ya haré un post-resumen de lo que fue este año el Ekiden.

Y el último entrene fue el lunes, Yoga. Sí, relajado, tranquilo, senci… ¿SENCILLO? ¡¡¡Pero si los últimos ejercicios o asanas o como se quieran llamar son imposibles de hacer si no lo has hecho nunca!!! Eso sin contar las agujetas que tuve el martes. Las echaba de menos.

Con respecto a la rodilla, no creáis que no me la voy a tratar, la semana que viene tengo hora con la fisio. Lo ideal hubiera sido esta semana, pero estaba completa, así que la que viene. Si me toca correr, andaré rápido, hasta dónde me deje y listo, pero no voy a parar. No quiero.

La semana que viene más. Enjoy it! 😉

*App de entrenamiento de Nike que se llama Niki Training Club

**tatsuki: relevo en forma de banda que se lleva en el Ekiden

 

 

Temporada 2014

reflejo

Foto by Beatriz Llamas Fotografía

 

La temporada, al menos para mi, ya ha terminado. He cumplido con lo que he podido y no todo lo bien que me hubiera gustado, pero estos son otros cantares.

Me apunté al circuito de carreras populares de Valencia, 10 carreras, una al mes (menos en julio y agosto). Hice 8. La de abril, I carrera Redolat, no pude gracias a una migraña muy jodida, que dio lugar a un cambio en mi vida. Y la Volta a peu al Cabanyal tampoco pude hacerla, pero esta por la lesión que os he estado contando estos días. La última… ¡ay! la última. Bajo la lluvia. Algunos dicen que diluviaba, pero no es cierto, solo llovía. A veces poco, a veces un poco más, pero de diluvio nada, majos jejejejeje. Y he de decir que al final me gustó y que disfruté como una niña pequeña.

Me propusieron hacer el Ekiden y lo hice. Y es una de las carreras más emocionantes que he hecho, porque no corres sola, corres con y por tu equipo, para pasarlo bien. Y animas al resto de personas que la hace, pero sobretodo a las de tu equipo 😉 Gastas toda una mañana en estar con tus compañeras.

Con un par de amigas, decidimos hacer la 10k que va con el Maratón. De ellas nunca más se supo (en el tema de correr, claro). Yo me tiré a la piscina y dije: o ahora o nunca. Total, ya había hecho unos 10 aprox. en Enero “acompañando” a mi amiga Concha. Estaba entrenando y entrenada. Luego llegó la lesión, pero gracias a mi fisio y al trabajo psicológico, tanto en las semanas de baja como durante la carrera, de michico conseguí acabarla.

Fui a la que fue mi primera carrera, pero en plan “no me voy a estresar, esta no es para hacer ni marca ni tiempos ni nada”. Es una carrera solidaria que se hace todos los años contra la violencia de género y las drogodependencias que organiza L’Espai Dona de Burjassot. A demás, a un kilómetro y medio de la meta me esperaba mi sobrina para terminarla juntas porque “yo quiero correr como la tía” (modo muerodeamor ON). Y la gamberra la terminó más fresca que una rosa. Y le moló un montón, sobretodo porque todo el mundo la animaba muchísimo cuando la veían, tan pequeñaja (es un fideo) y tan pizpireta. Cuando entramos en meta, más contenta que todas las cosas, me da un megaabrazo y me dice que quiere corramos más, hasta más lejos, las dos. Cómo me la voy a comer a besos. Vale. Hasta aquí el modo tíacaldosa.

Y ahora toca buscar nuevas motivaciones, nuevos retos y afrontar la nueva temporada con ganas e ilusión.