¿Qué me ha pasado?

De repente, ya no soy capaz de hacer muchos ejercicios que hacía hace un año. Ya no aguanto subir 5 pisos seguidos sin ahogarme. Mi velocidad en la carrera… velocidad dice la tía loca…

Mis abdominales, los tocabas, ¡y estaban fuertes! Y me dolía menos la espalda…

Si todo esto era hace un año ¿qué ha pasado? Pues que la vaga que hay en mi se ha adueñado de la fuerza de voluntad que tenía y ya no hacemos nada de nada. Lo justo para terminar una carrera una vez al mes, y cortita, eh? Nada de 10kms.

Y de comer ni hablamos… No me privo de nada. De-na-da. Soy facil de convencer y en clase voy con dos chocoladictos que casitodas las tardes meriendan napolitanas, berlinas, palmeras (sí, sí, en plural)…

En fin, que así estamos, que me miro en el espejo y digo, chica, quiérete tal y como eres ¿qué más dan esos 3 kilos de más? ¿Y esas lorzas? Pero hasta hoy. Hoy he dicho que no. Que no puedo seguir así, que tengo que volver a mi rutina de hacer pesas/pilates/salir a correr. Y no por estética, que también, sino por sentirme bien, para que no me duela nada y para estar sana.

Voy a intentar hacer aquí un resumen semanal de mis progresos, a ver si así me motivo. Y poniendoos de testigos no abandono, como dice Nuska. YES, I CAN.

Una runner en llamas.

Ahora que he cerrado la temporada y que empiezo a plantearme nuevos retos me doy cuenta de lo surrealista que se está volviendo el mundo del running. Me explico.

Días antes de la 10k de la maratón me comunicaron que el tiempo máximo para acabar la carrera era de 1h15. Venía en el reglamento. No lo leí. Y da igual, porque cuando me inscribí tenía en mente unos tiempos que luego no pudieron ser. Bla bla bla… lesión… bla bla bla. El caso es que te pones a hacer cuenta de ritmos y velocidades que tiene que llevar una persona y lo flipas. Tiene que llevar un ritmo medio de 7’15” para poder terminarla. Vale que igual esta carrera en concreto no es supermegapopular, pero como te pase cualquier cosa: tengas que ir al baño, te de un tirón, te tropieces… olvídate.

El otro día estuve buscando planes de entrenamiento para bajar de tiempo en 10km y la verdad es que, aparte de planes para intentar bajar de 50minutos/40minutos/35minutos no hay gran cosas. Así que decidí mirar un plan para corredores intermedios, considerándome a mi, persona que corre habitualmente, que lleva más de una docena de carreras en su espalda, digo yo que seré una corredora intermedia. Encontré uno y casi me caigo de la silla: “Corredores intermedios. Para bajar de 57’30” en el 10.000″. No miré el de principiantes porque pa’qué.

Y el caso es que, echando la vista atrás, recordando el plan de entrenamiento que seguí cuando me dio por empezar no debería de sorprenderme tanto. En este plan se supone que en 9 semanas haces 5km en 30 minutos. Yo, en lo que llevo corriendo, no hago 5km en 30 minutos. Para que os hagáis una idea los que no os van las mates/no os aclaráis con tiempos/ritmos/demás. Tienes que hacer el kilómetro a 6minutos. En nueve semanas. Viniendo del sofá, de una vida sedentaria. Emmm… estoooo.. como que no. O igual es que soy yo que no estoy hecha para correr a esas velocidades.

Vamos a ver, que me parece estupendo que alguien empiece a hacer ejercicio (su objetivo me da igual), y me parece genial que empiece a correr, y que se enganche a esto de correr, y que por ello se apunte a carreras con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. Pero claro, una persona normal y corriente, pongamos esa amiga que no se decide si sí o si no, al final se decide a probar unos meses, se ve el percal de los tiempos en las carreras, que cuando llega de las últimas personas a meta, los últimos metros son un suplicio porque la gente se cruza, que tiene avituallamiento de puro milagro y a veces ni eso, que cuando una persona desconocida le pregunta que qué tal, le cuenta que bien, que la ha terminado en X tiempo y que esta persona le mire con superioridad y desprecio y diga “pues que lenta, no? yo lo he hecho en X-15”. ¿Qué es lo que pasa? Que esta persona se le hinchan las pelotillas y pasa del running, de las carreras y de su puñetera madre.

Señores, que esto se nos ha ido de las manos hace meses. Que no estáis fomentando el correr como vida sana. Que se os están muriendo personas en las maratones solo por querer ser mejor ya que le habéis dicho que correr a 7’30” es de perdedores. Ya está bien de decirnos “esto es un hobbie, no somos atletas profesionales” pero luego nadie da ejemplo de ello, vamos un “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”. Que basta ya, ¡copón!

Por mi parte, seguiré corriendo porque me gusta (yo diciendo esto… surrealista jajajajaja), porque me hace ver la vida de otra manera, porque puedo hacerlo en cualquier parte del mundo, porque me ha dado la oportunidad de conocer a gente supermaja y porque me da la gana. ¿Y las carreras? Pues seguiré haciendo las que me apetezcan y si llego la última entraré a meta haciendo el moonwalker, la macarena o la croqueta.

No solo de correr vive el corredor

Pilates b-n (2 de 1)

Hoy no he podido ir a Pilates. Muerte y destrucción. Odio infinito. Dolor. Y todo porque tengo las piernas cargadas y me duelen.

Empecé a ir a Pilates dos meses antes de empezar a correr y ahora no lo puedo dejar. Ni una cosa ni la otra. Empecé por mis problemas de espalda, para fortalecerla y que me dejara de dar por saco. Estos problemas siguen estando, pero ya no son tan feos como antes. Solo decir que antes de Pilates iba todos los meses a la fisio y que ahora voy una vez al trimestre si llega.

Al principio me recomendaron el yoga. Y yo lo intentaba, pero no había manera de pillarle el truco y me desanimaba en seguida. Supongo que será cosa también del profesor, que no ayudaba mucho ni a motivar ni a la corrección de los ejercicios. Total que desistí y volví a natación, que antes me encantaba y que con el paso de los años me aburre cada vez más, sin contar que se me hace cuesta arriba ir a la piscina por todo lo que conlleva.

Un día, hablando con una chica por Twitter, me comentó que ella iba a un estudio dónde hacía Pilates y que estaba encantadísima. Una tarde quedamos y me estuvo contando cómo eran los ejercicios, la profesora, lo que había ganado gracias a practicarlo… Vamos, que me entró curiosidad. No es como yoga, pero se hacen muchas posturas de él. Se suda, pero no como en spinning. Fortalece la espalda, pero no es natación. Y allá que me fui. Y no me arrepiento del dinero que me gasté yendo a ese estudio.

Hoy, casi tres años más tarde, he mejorado la postura, se cómo estirar correctamente, trabajo todas las partes de mi cuerpo y he ganado confianza. Aunque por muchos abdominales que hacemos y que queman no consigo que salgan a la luz 😄 He ganado flexibilidad y aspiro a poder hacer algunas posturas algún día. Para mi es una parte fundamental tanto para vivir como para correr. Si podéis, os recomiendo que le deis una oportunidad 😉