Ekiden 2016

El pasado 1 de mayo se celebró la tercera edición del Ekiden. 771 equipos. 4626 participantes. Ganas de correr, de disfrutar y de pasarlo bien. Una mañana diferente.

Volvimos a correr con AVAPACE, casi con el mismo equipo. Este año se nos unió Nuskaonline ya que una de las personas que la hizo con nosotros estaba en otro equipo.

Esta edición vino con algunas novedades que a mi me dejaron un poco así así. Sí, estaba bien en la teoría, pero en la práctica fue más bien molesto. Me explico. En las dos primeras ediciones había una salida y una zona para la entrega del tasuki (la banda del relevo). Este año decidieron que habrían 40 boxes, vamos, 40 zonas para hacer el relevo. Cada equipo tenía el suyo que compartía con 19 más. Solo podía estar la persona que iba a recoger el tasuki. Aquí fue lo que falló. Muchos equipos pasaron de esta norma y decidieron pasar la mañana en la zona de relevos, haciendo difícil acceder a los boxes o ir hasta la zona de avituallamiento y entrega de medallas.

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Medallas. ©Bellafer*

Otra de las novedades que sí triunfó fue la de cambiar el recorrido del último relevo. Antes, al hacer los 5km, entrabas en pistas para volver a salir y terminar de completar los 2,195mts que faltaban y terminar otra vez en pistas. Esta vez se hacía todo el recorrido por fuera de pistas hasta el fina, para entrar en meta.

Ahora ya me meto en el ajo a contar nuestra maratón.

Llegamos sobre las 8:30 para encontrarnos todo el equipo. Nos posicionamos en las gradas, nos contamos las ganas y los miedos por el calo y en seguida Ana, nuestro primer relevo, se baja a la salida. Como siempre, todo un espectáculo. Se curran un montón las salida y eso mola.

NoMa es el segundo en salir. Sobre las 9:20 se posiciona en el cajón y espera a que llegue Ana, que hace buen tiempo, pero sufriendo ya que viene un poco tocada.

Yo salgo la tercera. Nervios por no saber cómo va a reaccionar la rodilla. Miedo a no poder completar la carrera. Sobre las 10:30, ya en el box que me corresponde, veo a NoMa entrar en pistas. Me da el relevo y salgo escopetada hacia la salida de las pistas. Sí. Lo habéis adivinado. Salí demasiado rápido y tuve que aflojar. Todo iba bien. Iba cómoda, tranquila, no hacía calor, la rodilla sin dolor… Hasta la mitad. Pinchazo. Bajo ritmo. Sigue doliendo. Ando. Retomo. Mal. Tuve que terminarla andando y corriendo. Por fin veo las pistas. Aprieto los dientes. Acelero. Bajo a pistas. Localizo a Vicente. Corro como si no hubiera mañana. Le entrego el tasuki. Fin de mi carrera.

Vicente hace una carrera rápida ¡casi ni le vemos para animar!

Nuska, nerviosa por ser su primer Ekiden, se va rápido al box. Hace los 5kms más rápidos del equipo y muy cómoda. Y en seguida sale Noemí. Empezamos ha hacer apuestas sobre el tiempo de entrada en meta. Entró en 3hs55. ¡Madre mía! 20 minutos menos que el año pasado.

Ahora solo queda esperar al año que viene 😀

 

 

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Una runner en llamas.

Ahora que he cerrado la temporada y que empiezo a plantearme nuevos retos me doy cuenta de lo surrealista que se está volviendo el mundo del running. Me explico.

Días antes de la 10k de la maratón me comunicaron que el tiempo máximo para acabar la carrera era de 1h15. Venía en el reglamento. No lo leí. Y da igual, porque cuando me inscribí tenía en mente unos tiempos que luego no pudieron ser. Bla bla bla… lesión… bla bla bla. El caso es que te pones a hacer cuenta de ritmos y velocidades que tiene que llevar una persona y lo flipas. Tiene que llevar un ritmo medio de 7’15” para poder terminarla. Vale que igual esta carrera en concreto no es supermegapopular, pero como te pase cualquier cosa: tengas que ir al baño, te de un tirón, te tropieces… olvídate.

El otro día estuve buscando planes de entrenamiento para bajar de tiempo en 10km y la verdad es que, aparte de planes para intentar bajar de 50minutos/40minutos/35minutos no hay gran cosas. Así que decidí mirar un plan para corredores intermedios, considerándome a mi, persona que corre habitualmente, que lleva más de una docena de carreras en su espalda, digo yo que seré una corredora intermedia. Encontré uno y casi me caigo de la silla: “Corredores intermedios. Para bajar de 57’30” en el 10.000″. No miré el de principiantes porque pa’qué.

Y el caso es que, echando la vista atrás, recordando el plan de entrenamiento que seguí cuando me dio por empezar no debería de sorprenderme tanto. En este plan se supone que en 9 semanas haces 5km en 30 minutos. Yo, en lo que llevo corriendo, no hago 5km en 30 minutos. Para que os hagáis una idea los que no os van las mates/no os aclaráis con tiempos/ritmos/demás. Tienes que hacer el kilómetro a 6minutos. En nueve semanas. Viniendo del sofá, de una vida sedentaria. Emmm… estoooo.. como que no. O igual es que soy yo que no estoy hecha para correr a esas velocidades.

Vamos a ver, que me parece estupendo que alguien empiece a hacer ejercicio (su objetivo me da igual), y me parece genial que empiece a correr, y que se enganche a esto de correr, y que por ello se apunte a carreras con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. Pero claro, una persona normal y corriente, pongamos esa amiga que no se decide si sí o si no, al final se decide a probar unos meses, se ve el percal de los tiempos en las carreras, que cuando llega de las últimas personas a meta, los últimos metros son un suplicio porque la gente se cruza, que tiene avituallamiento de puro milagro y a veces ni eso, que cuando una persona desconocida le pregunta que qué tal, le cuenta que bien, que la ha terminado en X tiempo y que esta persona le mire con superioridad y desprecio y diga “pues que lenta, no? yo lo he hecho en X-15”. ¿Qué es lo que pasa? Que esta persona se le hinchan las pelotillas y pasa del running, de las carreras y de su puñetera madre.

Señores, que esto se nos ha ido de las manos hace meses. Que no estáis fomentando el correr como vida sana. Que se os están muriendo personas en las maratones solo por querer ser mejor ya que le habéis dicho que correr a 7’30” es de perdedores. Ya está bien de decirnos “esto es un hobbie, no somos atletas profesionales” pero luego nadie da ejemplo de ello, vamos un “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”. Que basta ya, ¡copón!

Por mi parte, seguiré corriendo porque me gusta (yo diciendo esto… surrealista jajajajaja), porque me hace ver la vida de otra manera, porque puedo hacerlo en cualquier parte del mundo, porque me ha dado la oportunidad de conocer a gente supermaja y porque me da la gana. ¿Y las carreras? Pues seguiré haciendo las que me apetezcan y si llego la última entraré a meta haciendo el moonwalker, la macarena o la croqueta.

Temporada 2014

reflejo

Foto by Beatriz Llamas Fotografía

 

La temporada, al menos para mi, ya ha terminado. He cumplido con lo que he podido y no todo lo bien que me hubiera gustado, pero estos son otros cantares.

Me apunté al circuito de carreras populares de Valencia, 10 carreras, una al mes (menos en julio y agosto). Hice 8. La de abril, I carrera Redolat, no pude gracias a una migraña muy jodida, que dio lugar a un cambio en mi vida. Y la Volta a peu al Cabanyal tampoco pude hacerla, pero esta por la lesión que os he estado contando estos días. La última… ¡ay! la última. Bajo la lluvia. Algunos dicen que diluviaba, pero no es cierto, solo llovía. A veces poco, a veces un poco más, pero de diluvio nada, majos jejejejeje. Y he de decir que al final me gustó y que disfruté como una niña pequeña.

Me propusieron hacer el Ekiden y lo hice. Y es una de las carreras más emocionantes que he hecho, porque no corres sola, corres con y por tu equipo, para pasarlo bien. Y animas al resto de personas que la hace, pero sobretodo a las de tu equipo 😉 Gastas toda una mañana en estar con tus compañeras.

Con un par de amigas, decidimos hacer la 10k que va con el Maratón. De ellas nunca más se supo (en el tema de correr, claro). Yo me tiré a la piscina y dije: o ahora o nunca. Total, ya había hecho unos 10 aprox. en Enero “acompañando” a mi amiga Concha. Estaba entrenando y entrenada. Luego llegó la lesión, pero gracias a mi fisio y al trabajo psicológico, tanto en las semanas de baja como durante la carrera, de michico conseguí acabarla.

Fui a la que fue mi primera carrera, pero en plan “no me voy a estresar, esta no es para hacer ni marca ni tiempos ni nada”. Es una carrera solidaria que se hace todos los años contra la violencia de género y las drogodependencias que organiza L’Espai Dona de Burjassot. A demás, a un kilómetro y medio de la meta me esperaba mi sobrina para terminarla juntas porque “yo quiero correr como la tía” (modo muerodeamor ON). Y la gamberra la terminó más fresca que una rosa. Y le moló un montón, sobretodo porque todo el mundo la animaba muchísimo cuando la veían, tan pequeñaja (es un fideo) y tan pizpireta. Cuando entramos en meta, más contenta que todas las cosas, me da un megaabrazo y me dice que quiere corramos más, hasta más lejos, las dos. Cómo me la voy a comer a besos. Vale. Hasta aquí el modo tíacaldosa.

Y ahora toca buscar nuevas motivaciones, nuevos retos y afrontar la nueva temporada con ganas e ilusión.