¿Semana 4?

Sí, lo pongo entre interrogantes porque no he hecho nada en la que se supone que era la última semana del entrenamiento que empecé por lo que pasó en la volta a peu.

Toda la semana de descanso, con hielo en la zona dos veces al día y antiinflamatorio oral. A mitad de semana empecé a notar mejoría: podía bajar escaleras casi sin dolor. Me automasajeé la zona con una pelota de tenis (aunque me compré un rodillo de  foam del Decathlon que ya os contaré) un par de días y el viernes ya estaba casi casi curada.

Me hice a la idea de no hacer la carrera del circuito que tocaba el domingo, pero cuando llegó el día, sonó el despertador y me levanté, cambié de parecer. Me visto, la empiezo y si noto algún dolor o alguna molestia paro. Pero quiero intentarlo. Total, ir voy a igual porque ya me he levantado y voy a acompañar a NoMa… Él me pide, ante todo, prudencia.

Sí, la hice entera, sin dolor, sin molestias, sin sufrimiento 😀 ¿feliz? Mucho. Pero no me tengo que dormir en los laureles, tengo que fortalecer y fortalecer y fortalecer y fortalecer. Esta semana ya la tengo más o menos planificada así que ¡a por todas!

Ekiden 2016

El pasado 1 de mayo se celebró la tercera edición del Ekiden. 771 equipos. 4626 participantes. Ganas de correr, de disfrutar y de pasarlo bien. Una mañana diferente.

Volvimos a correr con AVAPACE, casi con el mismo equipo. Este año se nos unió Nuskaonline ya que una de las personas que la hizo con nosotros estaba en otro equipo.

Esta edición vino con algunas novedades que a mi me dejaron un poco así así. Sí, estaba bien en la teoría, pero en la práctica fue más bien molesto. Me explico. En las dos primeras ediciones había una salida y una zona para la entrega del tasuki (la banda del relevo). Este año decidieron que habrían 40 boxes, vamos, 40 zonas para hacer el relevo. Cada equipo tenía el suyo que compartía con 19 más. Solo podía estar la persona que iba a recoger el tasuki. Aquí fue lo que falló. Muchos equipos pasaron de esta norma y decidieron pasar la mañana en la zona de relevos, haciendo difícil acceder a los boxes o ir hasta la zona de avituallamiento y entrega de medallas.

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Medallas. ©Bellafer*

Otra de las novedades que sí triunfó fue la de cambiar el recorrido del último relevo. Antes, al hacer los 5km, entrabas en pistas para volver a salir y terminar de completar los 2,195mts que faltaban y terminar otra vez en pistas. Esta vez se hacía todo el recorrido por fuera de pistas hasta el fina, para entrar en meta.

Ahora ya me meto en el ajo a contar nuestra maratón.

Llegamos sobre las 8:30 para encontrarnos todo el equipo. Nos posicionamos en las gradas, nos contamos las ganas y los miedos por el calo y en seguida Ana, nuestro primer relevo, se baja a la salida. Como siempre, todo un espectáculo. Se curran un montón las salida y eso mola.

NoMa es el segundo en salir. Sobre las 9:20 se posiciona en el cajón y espera a que llegue Ana, que hace buen tiempo, pero sufriendo ya que viene un poco tocada.

Yo salgo la tercera. Nervios por no saber cómo va a reaccionar la rodilla. Miedo a no poder completar la carrera. Sobre las 10:30, ya en el box que me corresponde, veo a NoMa entrar en pistas. Me da el relevo y salgo escopetada hacia la salida de las pistas. Sí. Lo habéis adivinado. Salí demasiado rápido y tuve que aflojar. Todo iba bien. Iba cómoda, tranquila, no hacía calor, la rodilla sin dolor… Hasta la mitad. Pinchazo. Bajo ritmo. Sigue doliendo. Ando. Retomo. Mal. Tuve que terminarla andando y corriendo. Por fin veo las pistas. Aprieto los dientes. Acelero. Bajo a pistas. Localizo a Vicente. Corro como si no hubiera mañana. Le entrego el tasuki. Fin de mi carrera.

Vicente hace una carrera rápida ¡casi ni le vemos para animar!

Nuska, nerviosa por ser su primer Ekiden, se va rápido al box. Hace los 5kms más rápidos del equipo y muy cómoda. Y en seguida sale Noemí. Empezamos ha hacer apuestas sobre el tiempo de entrada en meta. Entró en 3hs55. ¡Madre mía! 20 minutos menos que el año pasado.

Ahora solo queda esperar al año que viene 😀

 

 

Este NO es mi año

Esta mañana me ha quedado claro que este no es mi año. No estoy en mi mejor forma y hoy lo he pagado con creces.

Esta mañana se ha celebrado en Valencia la famosa “Volta a Peu”, la que para muchos fue nuestra primera carrera. Para mi lo fue en el instituto, cuando odiaba correr y era un suplicio para mi, pero decidimos apuntarnos por aquello de que medio instituto la hacía y motivadas por varios profesores. Mucho ha llovido desde entonces.

Este año me emperré en hacerla. Este año tiene que ser mi vuelta a esta carrera, a los recuerdos de aquel año, a correr por zonas que he corrido muchas veces, pero de forma diferente. Y nos apunte NoMa y a mi. Eso sí, a sabiendas de que era posible que no la terminara ya que se celebra a las 10 de la mañana. En mayo. En Valencia. El infierno. Pero nos apuntamos. Y a sabiendas que venia de una lesión de rodilla izquierda que ya conté en el post anterior.

A las 9:30 ya estábamos posicionados, con el pulsómetro dando morcilla diciendo que no, que no funcionaba y que se reiniciaba cada vez que buscaba señal de gps. Nimiedades que tocan las narices.

Empezamos, NoMa desaparece entre la muchedumbre y yo tiro. Mucha gente, muchísima, de todas las edades. De echo, delante de nosotros, antes de empezar, una familia con dos nanos de unos 9 y 7 años con camisetas de Correcaminos SD (mítico grupo de entrenamiento de la ciudad), que estoy segura que me hubieran fundido en 300 metros.

Hasta el kilómetro 4, la mitad, bien, pero fue llegar al tunel de Germanías y empezar a flojear. Mucho calor, pulsaciones altas y toca andar para bajarlas y recuperar fuerzas. Así hasta el final.

A 100 o 200 metros de la meta, justo antes de doblar hacia el Puente del Real (el de Viveros) he notado dos “clacks”seguidos: cadera y rodilla derecha. Y tener que parar. No poder correr. La cintilla iliotibial. Con un dolor casi insoportable (esto sí que es dolor) he llegado a meta. Iba a abandonar, pero total, NoMa me esperaba al final de la meta, qué más daba pasar por el arco de meta que por al lado si tengo que ir al mismo sitio.

Ahora me tocará una o dos semanas de parón. Justo ahora que empezaba un entrenamiento para la 10k de L’Eliana. Una fucking mierder.

Fin de semana completito

Este ha sido un fin de semana completo. Charlas, reencuentros, entrenamiento y animadora en el MAMOVA*.

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Foto con Cristina Mitre by Runner For You

El viernes Cristina Mitre dio una pequeña charla en La Pechina sobre “Cómo correr sin prisas”. Reconozco que fue un poco más de lo mismo, pero con la energía que tiene y el buen rollo que desprende, da gusto ir a verla. Allí me reencontré con un par de personas con las que compartí equipo y me hizo ilusión. En especial me ilusionó una de ellas, Lorena, con la que compartimos opiniones y misma visión de cómo había evolucionado el equipo que compartimos. Me alegra saber de ella (si me lees, un beso enorme).

El sábado por la mañana, Mitre había organizado un entrenamiento por el río y allá que me fui, a trotar poco y andar mucho. Me ha quedado claro que la rodilla está tocada y tengo que hacer bondad e ir al médico. Una de las cosas que más me gustó de la mañana fue desvitalizar a la parte femenina de No solo de correr vive el runner. Hablamos poco, pero fue un placer. Y un saludo especial a la parte masculina y ánimo con ese descanso 😉

Y por último, esta mañana una amiga se estrenaba en los 21km y de una manera muy especial: por la montaña. Así que allí nos hemos ido. A animarla, aplaudirla y abrazarla. Nos hemos encontrado con Kike y Mercedes de Gent de Foios, que son puro amor y siempre es un placer verles.

Reconozco que me han dado un poquito de envidia, a mi lo de la montaña se me resiste pero me llama mucho. Quiero probar, pero me da mucho respeto. Probaré seguro, que leches. Los miedo están para saltarlos. Aunque tendré que ir drogada de biodramina, que las carreteras secundarias y yo… :S

*MAMOVA: Maratón de Montaña de Valencia.

La solidaridad mueve el running

No hay más que ver el calendario de carreras para saber que, 1.- estamos dentro de una burbuja de quemar zapatilla muy peligrosa*, y 2.- nos movemos por solidaridad.

Lo primero da para mucho, pero no es el momento, y lo segundo… ¿cuántas carreras por alguien/colectivo habéis visto u oído en los últimos meses? ¡Es alucinante! Casi todos los pueblos tienen una. Y lo bueno de todo es que este tipo de carreras no suelen ser muy duras y no son nada competitivas, además de ser más asequibles. ¿Lo malo? Que casi siempre son en verano, la época que más odio si se trata de correr.

Como ya dije en a principio de año, uno de mis objetivos era hacer la 10K de Burjassot para Avapace. Eran muchos los motivos que me han movido a hacerla, el más importante Avapace. El caso es que nos apuntamos mi pareja y yo, pensando que teníamos tiempo para entrenar y lo íbamos a petar en la carrera. Bien. Tiempo tuvimos, ganas ningunas (veranito, calorcito, playita, blablablabla…) y petar… Mi pareja hizo un tiempo muy muy muy decente para hacer un año que no hacía esa distancia y yo peté en el kilómetro 8 y la terminé corriendo y andando.

La carrera la disfruté y sufrí a partes iguales. Había muchísima gente animando en las calles, correr en casa y saber que me esperan en meta hace mucho. Pero el que hizo el recorrido se podía haber metido una de las cuestas por el c**o. ¡¡Mecagoenlalechemerche!! sobre el kilómetro 6 sabía que había una, sabía que, estando dónde estaba en ese momento, habría que subir, pero cuando giré la esquina y vi la cuesta de casi 200metros maldije hasta la saciedad esa carrera y a mi por apuntarme.

Una de las cosas que pensaba días antes era que qué pasaría si llego la última o de las últimas, correr sola, con el coche escoba cerca no me hacía ninguna gracia. ¿Qué pensaría la gente al verme? ¿Me retiraré? No lo voy a llevar bien, lo se. Pues bien, no entré la última pero sí de las últimas y no llevé tan mal lo de ir sola (en realidad íbamos unas 5 personas bastante juntas), decidí cambiar el chip y disfrutar de esas calles PARA MI SOLA, sin coches. ¿Y la gente? Aplaudiendo y dando ánimos cuando pasaba. Joder, pues mola.

Lo que más me emocionó fue entrar en meta de la mano de mis dos sobrinos, que me esperaban ansiosos. Fue genial ese momento, no solo por terminar, que tenía ganas, sino por los dos chiquillos, que les hacía una ilusión tremenda. Luego me contaba mi pareja que no hacían más que preguntarle que dónde estaba y que porqué tardaba tanto.

Foto de En Series.

Entrando en meta con los sobris. Foto de En Series.

En fin, que estoy contenta por el trabajo hecho y ahora toca recuperarse y a buscar nuevos retos 🙂

*Peligroso porque cualquiera se puede calzar unas zapas, pero si se hace sin pensar demasiado es fácil lesionarse.

Reflexiones de una tortuga

Madre mía, todavía tengo a mitad el post de Ekiden y yo aquí, cambiando de tema… 

Vengo desanimada. El caso es que ayer se cerró la temporada invierno/primavera del Circuito con la Vuelta a Pie Levante UD, una carrera a la que le tenía muchas ganas porque el año pasado me lo pasé genial y fue una las mejores que hice, y este año prometía, quería bajar de tiempo. Y a medida que se acercaba la carrera la cosa prometía más porque mi amiga Elisa iba a hacerla conmigo, aprovechando que bajaba ese fin de semana a ver a la familia. Jolines ¿qué podía salir mal? El calor, claro, el maldito calor.

El día anterior, tras comentar por dónde aparcar, qué ropa llevar, etc (aparte de estar juntas desde la hora de comer, ir de compras y tomar horchata jijijijiji), quedamos sobre una hora en el punto de información. Nos vemos, nos saludamos y abrazamos, saludo a sus padres, otros dos campeones que entraron por delante de nosotras y eso que, según su madre “llevo meses sin hacer nada, sin correr” -pues menos mal… que empuje tiene la amiga-, nos metemos en harina, casi casi al final de todo. Dan la salida y tardamos 3 minutos en cruzar el arco, nada fuera de lo habitual. Ahí es donde empieza lo bueno.

Al empezar en la ronda norte y seguir por avenidas anchas no tenemos ningún problema en ir adelantando gente. Llega el primer kilómetro. Bien. Primer kilómetro y medio empezamos a echar de menos la sombra. Bajamos ritmo. Seguimos. Giramos por Primado Reig y oh! sombra! por fin! Apretramos un pelín y seguimos. Pero volvemos a girar por Emilio Baró, ya llevamos la mitad, es en pequeña subida y yo ya no podía más. Bebía y nada. Me tiraba agua por encima y nada. El último tramo antes de subir por Alfahuir lo tuve q hacer andando. Y justo allí estaba Fernando, el entrador de Runners Ciutat de València, mi ex equipo y me dio ánimos para seguir. Necesito volver a andar. Elisa no para de darme ánimos. Vemos el arco de “L’ultim esfroç” (El último esfuerzo), kilómetro 5. Eso ya está hecho. Seguimos seguimos seguimos y entramos en el estadio, y cogidas de la mano cruzamos el arco de meta.

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El tiempos oficial fue de 39’28”, ritmo medio 6’50”.

Fue una gozada poder correr con una persona al lado, y no cualquier persona, porque en todas las carreras corres con gente al rededor. Correr con una amiga es muy diferente. Se me hizo todo menos duro porque sabía que ella estaba ahí, la veía en cada momento. Y cruzar juntas la meta… es otro mundo totalmente diferente al que estoy acostumbrada.

Y bueno, te preguntarás que por qué estoy desanimada. Pues porque veo que entreno, me esfuerzo, hago ejercicios de fortalecimiento y no consigo bajar ni de tiempo ni de pulsaciones (este es un tema que debería de mirarmelo más seriamente), no consigo estar a la altura de la gente que tengo a mi al rededor, de mis amigos. Ayer sentí que Elisa estuvo tirando de mi cuando se supone que íbamos a pasarlo bien, a charrar… No se cómo explicarlo. Igual es que no estoy hecha para correr…