De vuelta

Hola!

Por fin ha pasado el verano, aunque no el calor, y el fin no tener tiempo para mi, para correr, para entrenar… la vuelta a la normalidad.

Ha sido un verano durillo, el trabajo me ha dejado baldada. Salía de casa a las 8 y hasta las 20:30, como pronto, no volvía. Y claro, lo último que me ha apetecido al llegar y llevar todo el santo día andando, ha sido salir a correr. Creo que lo hice tres días.

Pero bueno, el tiempo pasa y ya volvemos a la “normalidad”.

Como comenté, la 10k de L’Eliana no pude hacerla por el trabajo, pero la de Burjassot… cayó a medias. Mi pareja se apuntó. Debía hacerlo por muchas razones, pero la principal es que le servía como entrenamiento para la Media Maratón (sí, por fín se apuntó). Y yo, como soy una ansias y no me puedo estar quieta y se que todo lo recaudado es solidario, me apunté también. Todos los días cambiaba de opinión: “no, no la voy a hacer, no estoy para correr y mucho menos 10 kilómetros”, “que la hago entera, que leches! Y si termino la última, pues termino la última, pero yo la hago corriendo y andando”, “bah! hago la salida y me retiro el primer kilómetro”… Sí, soy así. El caso es que, llegado el día, tenía claro que iba a hacer un trozo y que me retiraría, no es cuestión de llevar al cuerpo a extremos para luego lesionarme. Pues eso, que salimos y en seguida me adelantaron TODOS los corredores quedando la última durante un ratito.

Para los que no hayáis hecho nunca esta carrera sabed que, lo que viene a ser plana y fácil no es. Te encuentras subidas y bajadas durante todo el recorrido. Que sí, que mola porque es diferente, pero jod** un rato a quienes estamos mal acostumbrados a ir por lo llano.

Al poco de empezar, un señor de unos 50 tacos (o más) y yo nos adaptamos a correr casi mano a mano. Pobre, me supo mal dejarlo, ibamos agustico, pero al llegar al 5 fuí sensata y en vez de seguir con la recta, giré por mi izquierda para abandonar el recorrido. Sabía que lo iba hacer más tarde o más temprano, pero aún así dolió al ego. Joder, que nunca había tenido que abandonar una carrera y mira, duele. Aunque supiera que era lo mejor para mi, se me escaparon un par de lagrimillas de rabia.

Mi chico hizo una buena carrera, está contento y sigue con sus entrenamientos para la Media.

Y yo… yo me estoy pensando hacer de tripas corazón (odio madrugar mucho mucho mucho) y empezar a salir a correr por las mañanas en vez de por las tardes, así ya lo tengo hecho. Y porque por las tardes quiero hacer vida social. Ya os contaré.

Y vosotros ¿qué tal el verano?

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Mucho runner y poco corredor

Parece que solo venga aquí a quejarme, pero es que tela.

Ayer empezó el Circuito de Carreras de la ciudad con la carrera de Galápagos y nada, allá que fuimos. Omitiré la odisea de llegar hasta meta… Soy un desastre y las mañanas de domingo se me dan mal…

Al lío. Llegamos con todo preparado: música puesta, auriculares nuevos listos (ya os contaré), pulsómetro gps listo, dorsal más o menos colocado, chip en la zapa y a correr. Como siempre, muy tapada, luego me paso media carrera quitándome ropa. Menos mal que esta vez fui lista y solo llevaba el cortavientos y unos manguitos. ¡Benditos manguitos! Pensaba que eran una chorrada, un complemento inútil más, pero no. Para gente calurosa como yo, la verdad, es que son una gozada.

Salimos, bueno, en realidad salgo, porque el parejo en seguida coge ritmo y ya no le veo hasta que acabo. Pues eso, salgo desde bien delante (detrás de los preferentes, eh? No penséis que me cuelo dónde no me toca), fallo de nuestra llegada, y como siempre me pasa cuando salgo desde esas posiciones: gente adelantando a gente dando empujones, sin importar nada más que pasar delante. Pensaba que, como siempre, al pasar el primer kilómetro y medio, esto cesaría, pero me equivoqué. Me tiré toda la carrera esquivando hombros y codos, pero me llevé unos cuantos golpes.

Ya no hay respeto, lo único en lo que se piensa es en llegar a meta antes que nadie, sin importar si empujas o no a otro. Ser más rápido, llegar antes para la foto y poder presumir. Esto es lo que jode las carreras y la imagen del deporte, como las patadas y malas entradas en el fútbol (aunque no soy nada futbolera, pero para que lo entendáis.)

Con los empujones que recibí me acordé del caso de una mujer, hace unos años, que estaba en la recta final, a escasos metros de pasar por el arco de meta, cuando un listillo, esprintando como si fuera Bolt, le dio un empujón y cayó al suelo con tan mala suerte que se rompió un hueso del brazo y tuvo unas cuantas contusiones. No se si aquello repercutió en aquel listillo, recuerdo que la pareja de la mujer comentó que se quedó con el número de dorsal, pero a saber.

Otra de las cosas que me indignó SOBERANAMENTE fue el comportamiento de unos chavales que en un momento muy concreto de la carrera en el que te cruzas con los que van más atrás que tú, empezaron a gritar a estos “jaja, se siente, vamos más rápido”. Les tuve que gritar, pero juro que si soy voluntaria les tiro de la carrera retirándoles el dorsal.

Años antes, según me contaba mi suegro, los corredores hacían piña, se saludaban, se ayudaban, sin importar edad, tiempos ni equipos. Con esto de running y la moda, esto se ha perdido. Solo cuando empecé, recuerdo a un hombre que nos vio al parejo y a mi, y cuando nos adelantó bajó ritmo para darnos ánimos y felicitarnos por el esfuerzo de salir a correr. El resto del tiempo, nada. Y mira que intento saludar y sonreír cuando me cruzo con alguien. Mira, me acabo de acordar de un señor por la huerta, que nos cruzamos en dirección contraria las dos veces, me saludó. La segunda vez hasta levantó los brazos! Me emocionó. Tonta que es una jijijijijiji.

Acabé la carrera con un sabor agridulce (más agri que dulce por otro tema de la organización) por todo lo que he contado. Pero luego me fui a almorzar un bocata de tortilla con ajoaceite que quita el hipo.

 

Primera carrera y otras cosas

Ya llevamos casi un mes desde que empezó el año y no me he pasado por aquí. Si es que no puede ser… El que mucho abarca… En realidad apenas tengo tiempo de sentarme a procrastinar ya sea delante del ordenador, con el teléfono o la tablet.

A lo que iba, el año empezó como el anterior, haciendo la primera carrera del año, la 10k Divina Pastora, gracias a un sorteo/concurso/loquesea que hizo Divina Pastora. Y como me tocó un dorsal, le regalé uno al parejo para que la hiciera como toca, ya que no paraba de decirme que me acompañaría toda la carrera.

Las fiestas fueron… pues eso, fiestas: mucho vaguear, poco entrenar. Comer comimos, pero yo me conozco y no hago excesos. Y claro, pues pasa lo que pasa, que te plantas a día 2 de enero, 3 de enero… 5 de enero y pones la cara de Macaulay Culkin en Solo en casa. Y ya no tienes tiempo de entrenar porque YA vuelves a la rutina y porque solo quedan 5, que en realidad, si lo piensas bien, son 3 días. Un desastre. Yo pensaba ya en retirarme, en pasar, no quería sufrir, pero no me dejaron.

El día de la carrera, lo de siempre: madrugar, revisar temperaturas para revisar vestuario, desayuno y al coche. Todos los años la misma historia: el año que viene venimos en metro. Aparcamos a tomar vientos (nunca mejor dicho, porque hizo un poniente de mierder) y llegamos a la salida de milagro. Menos mal que salíamos los últimos, que para los que no conozcáis la carrera, este año se hicieron 3 salidas para que no hubieran aglomeraciones. La verdad es que fue espectacular, antes de dar la salida bajaron la música y pusieron el sonido de un corazón. Gallina de piel.

La carrera fue, sufrí porque tocaba sufrir, pero bajé 4 minutos de la última 10 que hice. Los últimos kilómetros fueron un infierno, la verdad: cansada, golpes de viento, cabeza diciendo de parar… Pero lo que decía, la terminé por encima del tiempo que quería.

Lo que más me gustó fue ver al Señor Culazo, a Nuska&Pareja, a Sra.Mermelada… Y poco más.

En otro orden de cosas (mira que me gusta esta frase XD), viendo la gente de mi al rededor, empiezo a “agobiarme”. Todos cerrando agendas con mil carreras, mil entrenamientos, equipos nuevos, objetivos de bajar tiempos, etc, etc, etc. Y me paro a observar lo que dicen y me entra un agobio. No se si es que soy yo que no me lo tomo en serio, sino como un puñetero hobbie, que salgo para estar en forma, despejar la mente y dormir mejor… Y mientras, todos (salvo el parejo, Nuska y Culazo) comentando todo lo que os he dicho antes. ¿Soy yo el problema, que no me lo tomo en serio? ¿Estoy exagerando? ¡Decidme!

Fin de temporada

En realidad no se si podríamos decir que la temporada ha terminado porque en realidad, los meses en los que no hago NADA son los de verano XD

El caso es que el domingo pasado (29.11) hice la última carrera del circuito, y oye, que muy bien. Pero para contarlo he de contar más.

Después del post anterior en el que decía que estaba desanimada, sin ganas de correr y blablablabla, reflexioné y concluí que no, que no iba a seguir así, que había que ponerse en marcha porque a mi correr me viene muy bien para quemar toda esa energía que me sobra y me da energía cuando me falta. Me planteé un par de retos y busqué entrenamientos por el maravilloso mundo de internet y encontré dos. Empecé con el primero, para mejorar en los 10k, y cuando lo termine y esté más fuerte, igual empiezo con el segundo, pero eso al tiempo.

El caso es que me lo estoy tomando con tranquilidad. Me explico, si realmente no tengo ganas de salir, no salgo, no me voy a morir. Si se me amontona la faena y no puedo salir, no lo hago, sin presiones. Pero los entrenamientos, a full, aunque deteste las series matadoras. Y oye, que veo progreso 😀

La penúltima carrera (08.11) era de casi 6k y muy bien. No me esperaba hacer ese tiempo. Hasta mi pareja se sorprendió y cuando me vio cerca de la meta no paraba de señalarme el tiempo saltando y sonriendo (en ese momento lo que pensaba viéndole era “¿ein? ¿qué le pasa? ¿que mire el qué?” XD)

Esa carrera me hizo ver que, como todo, si te esfuerzas puedes conseguir lo que te propongas, así que seguí entrenando, con las series del demonio. Eso sí, he de confesar que el entrenamiento dice de entrenar 5 días por semana los cuales no cumplo ni de coña.

Peeeeeeeerooooo… siempre hay un pero ¡copón! Cometí un grave error. Uno de esos en los que te maldices una y otra vez. Tengo varios pares de zapatillas (¡vivan los concursos de la red!) y ¿cuales utilicé para hacer 3 entrenamientos exigentes? Touché! Las peores, las que dejé de usar hace un año porque me hacían daño (han perdido la amortiguación y me joroban los gemelos). Así que la semana pasada no salí nada de nada. Hasta andar me hacía daño. Llegué a pensar en no hacer la última carrera, pero luego pensé que no, que yo iba y la haría andando y corriendo y ya está, aunque entrar la última.

Y el domingo, con más frío que el tato, nos plantamos en la salida y a correr. No paré para nada, solo bajé el ritmo cuando entré en calor y tuve que quitarme la camiseta de manga larga. Sabía que iba bien porque había mucha gente a mi al rededor y porque hasta casi el final no me adelantó una bella tuitera. Y también porque entré por delante de la gente de AVAPACE, que suelen entrar en unos tiempos muy concretos. Vamos, que cuando terminé y miré el polar salté de alegría. Aunque luego tuviera que salir corriendo al ver el mensaje de michico que se había medio lesionado y le costaba andar (esto es otro cantar).

Y nada, eso, que ahora toca seguir entrenando que en enero tengo una carrera de 10k, la primera del año en Valencia (aunque yo quería hacer la de Foios, pero me temo que no será posible).

Por ahora, nada más. Seguiremos informando 😉

 

ahora o nunca

Llega un momento de inflexión en tu vida en el que es “ahora o nunca”. En realidad hay muchísimos puntos de inflexión, pero eso da para unos cuantos posts que ni vienen a cuento ni son arena para este costal. El caso es que hoy, hace 10 minutos, después de una comida con un colega, hablando del ir y venir de la vida y del deporte en particular, he cogido y me he inscrito en la 10k de noviembre, esa que va junto con la de la maratón.

Mi objetivo es hacerla en 1h10min. (a 7min/km), pero como ya dije hace tiempo, me conformo con terminarla, como todas las carreras. Estoy entre tranquila y nerviosa. Quedan tres meses ¡¡tres meses!! Es mucho y poco tiempo. Tengo que ponerme las pilas. Básicamente porque ayer salí a hacer 4 km y no es que me muriera en el camino, es más, me quedé con ganas de hacer uno más, pero me vi flojita. También hay que decir que llevaba como 15 días sin salir. Seamos serios, por jobs. ¿Lo bueno de ayer? Que me gustó mucho el recorrido que hice y que para como soy yo, que tengo arrancá de caballo y pará de burro, fui muy constante. No os hablaré de mis tiempos, eso en otro momentos

Pues eso, que ya estoy inscrita, ya podéis reiros de mi o por mi 😉