3 años y un día

Ayer hizo tres años que salgo a correr. Enganché a mi pareja para que empezara conmigo, con pocas esperanzas de seguir más allá del verano y mira ahora, aquí sigo, corriendo, disfrutando, sufriendo, haciendo carreritas, planeando algunas en futuros no tan lejanos, sudando como una bendita, haciendo ejercicios de fortalecimiento, incluso soñando con imposibles.

Quién me lo iba a decir a mi, la niña gordita q no podía correr xq se ahogaba (reconozco q hay momentos en los que me ahogo todavía), la que andar bien, pero eso de correr como que no. La que veía a la gente correr y se preguntaba el por qué, si eso cansa; la que, cuando sus conocidos empezaron, no lo entendía; la que, una tarde, paseando a la perra, decidió correr hasta el final de la calle y no pudo, pero pidió ayuda para poder correr aunque fueran 25 minutos seguidos. Y la que lo consiguió.

Ayer salí bien temprano, sola, y me hice 5,5km. Sufrí, sudé y disfruté. Al fin y al cabo se trata de eso, no? De disfrutar. Y esta noche soplaremos una vela por esos tres años de darle a la zapatilla. Esperemos que sean muchos más.