Ya pasó el día

Sí. Ya pasó la temida carrera. Y la terminé.

El sábado me fui de cumpleaños de los enanos de la familia y me contuve a la hora de picotear y merendar, que al día siguiente hay carrera y hay que madrugar, y ya sabemos que no suelo dormir de los nervios, no vaya a ser que no duerma por haber comido demasiado. Eso sí, me lo pasé pipa con las amiguitas de la niña, corriendo de un lado para otro, jugando a “palmas palmitas”…

El domingo, a las 6hs45 sonó el despertador y me quise morir. Total, solo he dormido 2 horas seguidas… Ale, en pie, a desayunar bien, a prepararse la mochila de “por si acasos” (estos son manías mías…), me visto, me calzo las zapas y compruebo todo: brazalete, cascos, dorsal, imperdibles, riñonera, pañuelos de papel, botella de agua… parece que está todo. Bien, solo son las 7hs30. Vamos que hemos quedado.

Conseguimos aparcar bien en la zona que queríamos. Recogemos a mi amiga Concha por el camino y hacia el punto de quedada de Avapace, para la foto. Llegamos sin problemas, a pesar de los nervios de mi amiga. Nos hacemos la foto. El grupo más numeroso de la carrera. Todo sea por echarles un cable. Y ahora hacia la salida, que ya no queda nada. Nervios.

Suena el disparo y empezamos a movernos. No quería, pero al final me acompaña mi pareja. Despacito. Andando. Cruzamos el arco. Esto se anima. Empezamos a correr. Miro a mi derecha. Ahí están la maratón. Empiezan la piel de gallina. Seguimos avanzando. No dejan de adelantarnos gente. Me da igual, llevo mucho sin correr y voy a ir lenta. Cogemos la primera rotonda y consigo saludar a Mayte. Mira que es maja. Casi se me saltan las lágrimas. Voy concienciada para no terminarla, para tener que parar por el dolor y eso me hace daño. Nos separamos de la maratón. Y de repente ¡¡la cabeza de carrera!! Visto y no visto.

Seguimos corriendo. Nos encontramos con el primer carro de Avapace. Quieren terminar la carrera en una hora. ¡Ánimo chicos! Sois muy grandes. Allí al fondo, en el puerto, nos volvemos a encontrar con la maratón. Mira, el grupo de 3 horas. Ole sus huevos. ¿Has visto al ochentero? Va total. Y volvemos a separarnos.

Ya somos un grupo disperso. Llevamos detrás al otro carro de Avapace. Estos quieren hacerlo en una hora y diez. Lo que yo quería hacer y no voy a poder. No tardan en adelantarnos. Y yo empiezo a notar q necesito agua. Soy tonta y me he dejado la botella en la bolsa. Michico hace un megasprint hasta el avituallamiento para coger agua. Volvemos a separarnos del maratón y ya no les vemos más. Venga.

Kilómetro 6. Me empieza a doler. Aprieto los dientes. Venga, sigue sigue, un poquito más. Ya empiezo a no poder tirar. Kilómetro 7. Unos italianos se desviven animandome, gritando mi nombre. ¿Tan mal se me ve? ¿Y si abandono? Me acuerdo de mis profesores de educación física, que si me vieran ahora. Sigo un poco más. Ya casi no puedo más. Mira, esos entrenan en las pistas, son muy majos.

Quiero parar. Estamos en el 8, pero es que las piernas casi no me responden. La mujer de delante, que va haciendo marcha y cualquiera la pilla, me anima a seguir. Esto lo tenemos ya casi hecho. Un señor nos ve al grupito que vamos juntos, casitodo mujeres, y nos grita “vosotras sí que sois heroínas, sois unas campeonas, vamos que ya lo teneis, solo un poco más”. Al fondo la última rotonda y a cruzar el punte. Más gente animando.

El 9. Vamos vamos vamos. ¿Ves a Joxe? Y la mascota del Pamesa. Venga, que ya bajamos al río. “¡¡Venga, campeona!! ¡¡Viva!!” Gritan los del grupo de Avapace. Bajamos. No puedo más. Me paro a andar. A 30 metros un voluntario me dice que si me paro me llevo una paliza, que tengo la meta supercerca. Sigo. Veo a un montón de gente dónde estaba yo el año pasado esperando a michico. No animan. Que sosos, por favor. Ya doblamos y michico se tiene que quedar, y empiezo a correr sobre el agua. Aguantando las lágrimas. Sigue, B, sigue, que ya estás ahí, unos metros más… ¡¡LLEGUÉ!!

Tiempo total: 1h18min17segs. He sufrido. Me ha costado mucho terminarla. Pero lo he conseguido. A pesar de la lesión. A pesar de llevar 4 semanas sin correr. A pesar de todo. Solo quiero ver a michico y darle un abrazo y las gracias por haber estado a mi lado toda la carrera y no dejar que abandonara.

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